Durante los últimos años, se han ido perdiendo algunos complejos a la hora de acudir a una clínica de cirugía estética y ha subido la demanda. Este fenómeno se ha notado también entre la población adolescente. Si bien es cierto que no es el principal público que se realiza algún tipo de operación estética, el porcentaje sigue creciendo año a año y merece la pena detenerse a reflexionar al respecto.

Todo padre conoce la importancia de que sus hijos no sean discriminados en su entorno por culpa de su imagen. Es un tema muy delicado y un problema constante en la sociedad actual. Un adolescente que no está a gusto con alguna parte de su cuerpo puede requerir algún tipo de intervención para poder solucionar su malestar y ser feliz.

La adolescencia es una etapa en la que nuestro cuerpo sigue desarrollándose, nuestra personalidad cambia y el joven se encuentra rodeado de constantes miedos y dudas. En el adolescente medio conviven la inmadurez, constantes crisis internas, miedo a los cambios que se producen, nuevas responsabilidades y una gran inseguridad. Además, es una etapa en la que se sobrevalora muchísimo la estética y la imagen corporal. Nuestro cuerpo sufre cambios muy drásticos en poco tiempo y los chicos y chicas necesitan tiempo para poder adaptarse y aceptarse con una nueva imagen.

En algunos casos, unas orejas despegadas, un pecho muy grande y excesivo, pequeñas deformidades en nuestra nariz pueden ser circunstancias en las que una intervención se puede contemplar como favorable para el correcto desarrollo social del adolescente. Por el contrario, en otros casos, deberemos ser más cautos y analizar cuidadosamente la situación.

El papel de los padres es clave en este sentido. Son tres las principales preguntas que deberían hacerse:

  • ¿Es el joven quien desea la cirugía? A veces, este deseo puede surgir de opiniones de otras personas, como los padres, familiares o amigos.
  • ¿Tiene unas expectativas realistas sobre los resultados? Puede ser que haya idealizado los resultados. ¿Busca solo una mayor aceptación entre sus amigos o círculo social?
  • ¿Está sopesando de verdad todos los riesgos y beneficios de ese cambio? Tanto jóvenes como adultos podemos llegar a sobrevalorar los resultados y no tener en cuenta los posibles riesgos de una determinada decisión.

En cualquier caso, siempre será necesaria una reflexión antes de lanzarse a realizarse cualquier tipo de operación. Debemos poder identificar los motivos reales de este deseo. La actitud de los padres es muy importante y se deben implicar en todo momento, pues el joven puede tener la sensación de que no le comprenden y buscará la solución por su cuenta. Debemos hacerle entender que es una época de cambio y resaltar los aspectos positivos de su personalidad. Le tenemos que hacer ver que tiene que tener una buena salud y cuidar sus hábitos de vida. En todo momento, le daremos toda la información necesaria y le haremos ver una visión realista de cualquier operación. Solo de ese modo podrá sacar él mismo sus propias conclusiones.

En definitiva, siempre deberemos tener en cuenta de que se trata de una etapa de continua inmadurez emocional, psicológica y con constantes cambios que pueden desequilibrar el balance natural de una persona.

¿Las  cirugías populares que realizan los adolescentes para mejor su apariencia?

La cirugía estética en adolescentes se está volviendo común en muchas partes del mundo.

En muchos casos, las operaciones que se realizan en adolescentes son de cirugía reconstructiva por malformaciones. Se trataría de devolver esa normalidad que el adolescente ha perdido o que nunca ha tenido. En estas ocasiones, es muy fácil que la cirugía estética pueda solucionar un problema de autoestima, ya que es esa anormalidad física la que lo ha provocado originariamente.

En primer lugar, encontramos la ginecomastia en varones, que se trata del desarrollo anormal de las glándulas mamarias. Las glándulas pueden aumentar de tamaño en los chicos durante la adolescencia y hacer que tengan un pecho parecido a una mujer. Este proceso puede desaparecer o necesitar una cirugía para corregirlo.

En segundo lugar, tenemos la corrección de asimetrías mamarias, en la que una mama es visiblemente más grande que la otra.

Finalmente, la otoplastía ofrece la corrección a las orejas que sobresalen hacia fuera. Mediante una simple operación, se puede recuperar la apariencia normal.

Dentro de las operaciones estéticas, las más populares entre los adolescentes serían la rinoplastia, el aumento mamario y la lipoaspiración. Por norma general, se suele recomendar esperar hasta la mayoría de edad para operarse, pero en algunos casos, los adolescentes ya han acabado el desarrollo de dichas partes del cuerpo y pueden proceder a su operación si no están conformes.

¿Por qué los adolescentes quieren someterse a una cirugía estética?

Si un adolescente no está a gusto consigo mismo, la cirugía estética puede parecer una opción muy interesante. Sin embargo, al ser una etapa vital tan problemática, la prudencia y la reflexión siempre deben estar a la hora de identificar las motivaciones reales de un adolescente.

Si existen problemas estéticos de nacimiento, puede ser que la demanda pueda estar justificada. En ese caso, los médicos contemplarán un tiempo de reflexión ligeramente cortos, pues la intervención tiene una causa visible y fácilmente identificable. La operación puede suponer un gran aumento en la autoestima del adolescente, pues la estética es muy importante a esa edad.

Si el deseo de operarse está más relacionado con cierta cuestión de identidad, tanto el equipo médico como el entorno familiar deberán estar muy atentos a esta situación. A esa edad, el cuerpo aún no está completamente desarrollado y la personalidad aún está por definir. Es normal que un joven esté preso de dudas y miedo y cualquier cambio físico puede suponer un gran impacto en su psicología.

En este último caso, el periodo de reflexión debe ser necesariamente mucho más amplio, de varios meses o hasta varios años. Siempre debemos asegurarnos de que el joven puede soportar las adolescentes y que su demanda es totalmente razonable. Si no es así, la operación será un total fracaso.

En definitiva, aunque debemos escuchar las demandas y los deseos de los adolescentes, tenemos que tener cuidado con según qué situaciones y saber evaluar en cada momento la situación en la que están. Debemos aconsejarles y ofrecerles la ayuda necesaria. Y si hay una motivación clara y razonable, buscaremos siempre los mejores servicios quirúrgicos para ofrecerle la mejor solución posible.

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