La cirugía de pantorrillas: el implante de pantorrillas

Los implantes de pantorrillas están diseñados para agregar masa y definición a los músculos que encontramos en la parte inferior de la pierna. Este procedimiento mejorará el aspecto de nuestras pantorrillas. Para aquellas personas que creen que sus pantorrillas tendrían un mejor aspecto con un mayor volumen y mayor definición, los implantes de pantorrillas pueden … Continúa leyendo La cirugía de pantorrillas: el implante de pantorrillas

Los implantes de pantorrillas están diseñados para agregar masa y definición a los músculos que encontramos en la parte inferior de la pierna. Este procedimiento mejorará el aspecto de nuestras pantorrillas.

Para aquellas personas que creen que sus pantorrillas tendrían un mejor aspecto con un mayor volumen y mayor definición, los implantes de pantorrillas pueden ser su solución. Estos implantes no solo mejorarán el aspecto global de las piernas, sino que también ayudará a la imagen global de todo el cuerpo.

Este procedimiento es adecuado para mejorar la figura de la parte inferior de la pierna e incluso se puede utilizar con el objetivo de corregir cierto desequilibrio muscular por posibles problemas físicos. Los implantes ofrecerán una mayor proporcionalidad y mejorarán el aspecto global.

En qué consiste el implante de pantorrillas

El aumento o implante de pantorrillas es un proceso relativamente sencillo que puede durar una hora aproximadamente. Durante este procedimiento, se realiza una incisión en uno de los pliegues naturales detrás de la rodilla. De esa manera, podemos evitar cicatrices visibles tras la cirugía. Entonces, el cirujano creará una bolsa con un tamaño suficiente para colocar los implantes. Se pueden colocar tanto en la parte superior interna como externa de la pierna. Esta zona está compuesta de músculo y grasa, por lo que ayudará a cicatrizar y mantener correctamente el implante en su posición. La incisión se cerrará con sutura y un vendaje ayudará a reducir la inflamación y el malestar posterior.

Es posible volver a la rutina diaria a los pocos días tras la cirugía, aunque deberás posponer las actividades físicas intensas durante al menos seis meses.

Esta intervención puede realizar junto con otras, como la liposucción de tobillo y pierna, para poder crear una apariencia global más delgada y definida.

Tras este tratamiento, tus piernas parecerán mucho más voluminosas, musculadas y más definidas. Esto puede ser beneficioso sobre todo para personas con pantorrillas poco desarrolladas y así lograr el equilibrio y la proporción con el resto del cuerpo. Muchos pacientes aseguran que experimentan un aumento de la autoestima y la confianza en sí mismos tras este procedimiento y empiezan a utilizar pantalones cortos y bañadores con los que antes se sentían incómodos.

¿Por qué se hace el implante de rodillas?

El implante de rodilla está centrado en sustituir la rodilla o parte de ella por una prótesis. En algunos casos, se trata de sustituir con un implante las superficies articulares del fémur y la rótula.

Normalmente, este implante se realiza  cuando los dolores que sufre el paciente no se pueden detener con ningún otro método. El paciente puede sufrir problemas como la osteoartritis, que le provocan muchísimo dolor e inconvenientes en su movilidad. Esta operación suele producirse en pacientes de mayor edad, sobre todo si forman parte de un tratamiento de enfermedades como la comentada anteriormente. Sin embargo, también se puede dar el caso de pacientes jóvenes que necesiten un implante de rodillas. El médico juzgará la necesidad y el beneficio de este tipo de intervención en cada situación particular.

Para evaluar cada caso, el médico tendrá en cuenta factores como la edad, la salud general del paciente, el dolor que tenga o los problemas que le supone el estado de la rodilla. Antes, se habrán probado otros métodos para aliviar los síntomas, siempre que sea posible. Entre ellos, y según el problema que exista, pueden estar los medicamentos o la fisioterapia.

Procedimiento quirúrgico del implante de rodillas

El implante de rodilla ayudará a reducir el dolor y recuperar la función de la articulación. Esta cirugía consiste en quitar el hueso y el cartílago dañados en la articulación de la rodilla en cuestión. Entonces, se reemplazan por una articulación artificial, o prótesis, fabricada con metal y plástico. Estos reemplazos se pueden realizar según varios métodos.

El método más tradicional es el reemplazo total de rodilla. Constaría en reemplazar totalmente la articulación completa. Se necesita anestesia general y puede durar varias horas.

En primer lugar, deberemos raspar el extremo perjudicado del fémur, el hueso del musculo, para poder darle una nueva forma. Se deben tomar medidas para poder garantizar un ajuste perfecto con el implante metálico. Entonces, realizaremos el mismo procedimiento con la tibia. Entonces, añadimos el implante plástico, lo que ayudará a soportar el peso y permitirá que los extremos tanto del fémur como la tibia se muevan con libertad.

Finalmente, se ajusta con precisión un implante plástico y se cementa con la rótula. Esto le garantizará movilidad con las otras piezas.

El reemplazo parcial es menos común y solo se retira una parte de la articulación de la rodilla para poder reemplazarlo por un implante unicompartimental. Se opta por esta solución cuando la persona solo presenta daños en un área concreta de la articulación. No se recomienda practicarlo en personas jóvenes y activas, puesto que no soportaría una tensión excesiva.

Recuperación y postoperatorio  implante de rodillas

Para poder considerar la operación de prótesis un éxito total, el paciente debe seguir correctamente las instrucciones y los cuidados que le sugiera su cirujano. Estos serán muy importantes durante el periodo de recuperación tras la cirugía para poder obtener toda la movilidad posible en la rodilla operada.

Por un lado, deberemos cuidar bien de la herida para evitar que se produzca cualquier tipo de infección. Deberemos cambiar periódicamente el vendaje y tratar la herida. Para promover una correcta recuperación, deberemos seguir una dieta equilibrada tras la operación. Es posible que tu cirujano te recete suplementos, como el hierro, para poder colaborar con la cicatrización de la herida y la recuperación de la fuerza muscular.

Por otro lado, la actividad física es otro elemento clave en este periodo postoperatorio. Deberemos realizar una serie de ejercicios y actividades indicadas por el cirujano o fisioterapeuta. Se recomienda empezar a caminar cuando puedas y así fortaleceremos los músculos de la rodilla.

Entre tres y seis semanas más tarde, podremos volver a nuestra rutina diaria, habiendo recuperado la mayor parte la movilidad perdida y habiendo reducido drásticamente el dolor que se sufría anteriormente.

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