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La operación del labio leporino

El labio leporino es uno de los defectos congénitos más comunes que afectan a los niños. Puede ocurrir de manera individual o aparecer conjuntamente con el paladar hendido. Estas condiciones pueden variar en gravedad e involucrar a solo uno o a ambos lados de la cara.

Estos defectos se producen en una etapa muy temprana en el desarrollo del niño aún por nacer. Durante el desarrollo fetal, ciertos componentes del labio superior y del techo de la boca no se forman de manera normal. Sin embargo, hoy en día, este es una malformación que se puede corregir mediante la cirugía plástica y así restaurar la función y la apariencia del niño.

Así pues, no se trata de una intervención puramente estética, ya que mejorará la capacidad del niño para comer, hablar, escuchar y respirar. Si no se realiza esta operación, el niño puede tener una serie de complicaciones entre las que se incluyen:

Problemas de alimentación: debido a los defectos anatómicos, puede ser muy difícil amamantar a los recién nacidos con éxito. Esta separación anormal del labio superior hace que sea complicado el sellado necesario para nutrirse. Este problema se presentará tanto en los biberones normales como en el pecho de la madre. No obstante, existen botellas especializadas y sistemas de pezón que facilitan una nutrición más efectiva.

Infecciones de oído o pérdida de audición: los niños con el labio leporino o el paladar hendido son más propensos a tener infecciones recurrentes de oído y acumulación de fluido asociado en el interior del tímpano.

Problemas en el habla: las malformaciones asociadas a la boca pueden afectar la vocalización. El problema más común es otorgar un punto nasal a la voz. La cirugía correctiva reduce estos problemas, pero la mayoría de niños requieren de terapia para poder hablar con normalidad.

Problemas dentales: suelen tener problemas con los dientes malformados y requieren de tratamientos de ortodoncia y cirugía oral.

 ¿Desde qué edad se puede operar el labio leporino?

Cada paciente será tratado de forma individual según su caso concreto y con planes de tratamiento diseñados específicamente para el niño o la niña. Si es tu caso, el médico te ayudará a diseñar una buena estrategia acorde a sus necesidades.

No obstante, es cierto que podemos hablar de algunos puntos generales que se suelen dar en cada caso. Los bebés con labio leporino necesitan una cirugía. Dependiendo del caso, y más si se junta con el paladar hendido, puede que necesite más. La primera intervención se realizará a las pocas semanas de nacer, a los 3 meses aproximadamente. Esta intervención está diseñada para corregir el labio leporino y la nariz si se ve afectada.

Como hemos dicho, puede que el niño o la niña necesiten otras operaciones en el labio y/o en la nariz antes de comenzar la escuela. Además, puede ser que necesiten de cirugía adicional en sus paladares para mejorar su habla. Si la mandíbula superior no crece adecuadamente, puede ser necesaria una cirugía de la mandíbula durante su adolescencia. Por último, una cirugía nasal o rinoplastia también se puede llevar a cabo en estos años.

 ¿Cómo se opera el labio leporino?

En esa primera cirugía, el bebé tiene muy poco tiempo de vida, por lo que se intenta que la operación sea lo más sencilla posible pero adecuada para un correcto desarrollo posterior. El niño estará bajo anestesia general, por lo que estará dormido y no sentirá nada. Entonces, el cirujano arreglará los tejidos y coserá el labio para darle una apariencia y funcionalidad normal.

El especialista intentará que los puntos sean los menos posibles para que la cicatriz sea de mínimas dimensiones. La mayoría de las suturas se absorberán en el tejido durante la cura de la cicatriz, por lo que no tendrás que ser retiradas.

Los resultados tras la operación del labio leporino

El niño deberá estar en el hospital entre 5 y 7 días tras la cirugía. La recuperación completa puede llevar hasta 4 semanas. La herida de la cirugía debe mantenerse siempre muy limpia mientras se está sanando. No se debe estirar ni ejercer presión sobre ella durante al menos 3 o 4 semanas. Si es tu caso, la enfermera te enseñará cómo cuidar de la herida. Deberás limpiarla con agua y jabón o con un líquido especial.

Hasta que la herida sane del todo, tu hijo estará con una dieta líquida. Normalmente, los niños tienen que utilizar unas pulseras o férulas para evitar que se toquen la herida. Es muy importante que no se lleven las manos o juguetes a la boca.

La mayoría de bebés se recuperan sin problemas. Es normal que te preocupe la apariencia de tu hijo tras la operación, pero esto depende de la gravedad del caso. Puede que necesite otra cirugía para acabar de reparar la zona. Sin embargo, la ciencia evoluciona muy deprisa y su médico le llevará un control exhaustivo durante todo su desarrollo. Normalmente, se realiza un seguimiento de cada caso para saber en todo momento para dónde hay que dirigir su tratamiento.

Más adelante, es probable que necesite alguna que otra ayuda. Por ejemplo, puede que necesite visitar a un dentista u ortodontista para corregir los dientes conforme salgan. También los problemas de audición son muy comunes en los niños con labio leporino o paladar hendido. El niño pasa varias pruebas de audición desde que nace y se van repitiendo cada cierto tiempo. Además, es posible que tenga problemas con el habla causados por defectos en la musculatura del paladar. En este caso, la terapia le ayudará.

El labio leporino es un problema muy visible desde el principio. Por ese motivo, se puede atajar y corregir a tiempo. Se estudiará el caso y se propondrá un tratamiento para cada niño. Es normal que necesite hacerse un seguimiento durante gran parte de su vida, pero todos los problemas que vayan surgiendo se irán corrigiendo sin mayores complicaciones. La comunidad médica ha avanzado mucho en este sentido. El niño nunca va a estar desatendido y podrá hacer una vida completamente normal.

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Dra. Ronmy Mendez

Dra. Ronmy Mendez author

cirujano plástico con Master en Docencia e Investigación en Salud.
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