Actualmente, la cirugía estética es uno de los instrumentos que tiene nuestra sociedad para mejorar la autoestima y el bienestar de los individuos. Esto se consigue mejorando el aspecto de las personas, para que pueda convivir mucho mejor con su propia imagen. Es evidente que sigue existiendo un amplio debate acerca de la cirugía estética, pero también lo es que cada vez hay más gente que se somete a una cirugía y están encantados con los resultados.

La cirugía estética implica ciencia, arte y armonía. No solo se pretende mejorar la función de ciertas partes de nuestro cuerpo, también moldeamos su forma y mejoramos el aspecto anatómico según unos parámetros estéticos. Su objetivo es equilibrar las proporciones de las partes y lograr una armonía en el resultado final que connote belleza.

El cirujano debe tener una buena formación académica y técnica, pero también ética. La cirugía estética se sitúa a veces en límites peligrosos empujados por el auge de la autoestima en el entorno social. Esto puede empujar a personas a realizar excesos en procedimientos quirúrgicos. A su vez, esto obliga al cirujano a poder identificar si esos deseos que tiene el paciente son reales y si el tratamiento que busca es el más adecuado.

Ante todo, las personas beben sentirse bien consigo mismas y transmitir una apariencia sana y saludable. Aquí radica la importancia de esta especialidad. Hay personas que unas orejas separadas o unas mamas más pequeñas de lo normal les conducirá a una insatisfacción psicológica y un grave problema de autoestima. Esto les está impidiendo expresarse con naturalidad y les está separando de una felicidad total. No se sienten a gusto consigo mismo y eso se nota en todos los ámbitos de su vida.

El fin último de la cirugía estética debe ser un intento de armonizar el cuerpo con el espíritu, nuestro yo emocional con nuestro yo racional y hacer que el individuo pueda estar en armonía con su propia imagen.

La importancia de una cirugía:El factor psicológico en la cirugía estética

Con el avance de la medicina moderna, cuando algo no nos gusta, podemos cambiarlo. Esta suele ser la premisa moderna de la estética. No obstante, cualquier cambio físico importante puede transformar la vida del paciente, tanto para bien como para mal. Esto dependerá sobre todo de cómo reaccione a su nueva imagen. A veces, este cambio es muy radical y puede suponer un fuerte impacto en la persona. Por ese motivo, los cirujanos deben estar preparados para preparar bien al paciente y aconsejarle correctamente en todo este camino. De hecho, muchas clínicas están incorporando ayuda psicológica en sus procedimientos para aquellas personas que vayan a someterse a operaciones de cirugía estética.

Para muchas cirugías, es necesario evaluar bien las condiciones mentales en las que se encuentra el paciente para poder garantizar una óptima condición antes y después de la operación. Es muy importante que la persona no tenga alguna psicopatología que lo contraindique y encaje en el perfil adecuado. Esto puede determinar si necesita ayuda o apoyo psicológico durante todo el proceso.

Por ejemplo, en las cirugías bariátricas, se aconseja encarecidamente que se realice terapia y un seguimiento psicológico por el tremendo cambio físico que supone esta operación. Según el caso, esta terapia puede durar algunas semanas o incluso varios años.

Antes de someterse a alguna operación estética, es muy importante tener todo el concepto bien claro. No debemos olvidar en ningún momento de que se trata de una herramienta en la que hay riesgos y se pueden presentar problemas.

Sin duda, aquí es cuando la ayuda psicológica tiene mucha importancia. Es fundamental poder orientar al paciente durante el camino para que se pueda lograr una recuperación satisfactoria tras la operación. Estamos hablando de una recuperación tanto física, como mental, en la que es clave la adaptación a los cambios físicos vividos.

Para tomar la decisión final acerca de una cirugía, tenemos que conversar largamente con el cirujano, los expertos y el entorno. Es muy importante ser capaz de escuchar y entender todos los puntos de vista implicados en un proceso de esta magnitud. Siempre tenemos que aclarar todas las dudas, pues tenemos que entrar al quirófano con la plena confianza en el paso que vamos a tomar. Debemos sopesar todo los elementos y viendo realmente si este procedimiento va a mejorar nuestra calidad de vida. No podemos quedarnos en un simple examen superficial de la situación y nuestro problema, sino que debemos ir más allá para ver si este es el camino correcto.

Finalmente, otro aspecto clave para que una intervención de este tipo salga bien es tener unas expectativas reales del resultado. De nuevo, se pone de manifiesto la importancia de las conversaciones con tu cirujano, un cirujano profesional, cualificado y de confianza. No podemos confiar en falsas promesas de personas sin credibilidad. Debemos tener mucho cuidado y siempre ser consciente de lo que podemos esperar tras la cirugía.

¿Cómo confiar nuevamente en la cirugía si tuve malas experiencias?

Es habitual encontrarse con noticias de cirugías que salieron mal. No obstante, solo hace falta ver las condiciones en las que se sometieron a esas cirugías para poder encontrar una explicación. Si eres de esas personas que tienen una mala experiencia con la cirugía, debes pararte y pensar porqué sucedió de ese modo.

Seguramente, tú mismo sabrás encontrar las razones por las cuales el resultado no acabó siendo el esperado. Quizá el cirujano no trasmitía la confianza necesaria. A lo mejor la clínica tenía unas condiciones deplorables. Incluso puede ser que no siguieras las indicaciones del médico u omitieras algunos detalles importantes.

Ahora pregúntate: ¿comprobaste los credenciales del médico antes de pasar por quirófano? ¿Buscaste información sobre el cirujano o sobre la clínica? ¿Tenía algún certificado o diplomas por parte de organizaciones nacionales e internacionales? Desde aquí, siempre recomendaremos realizar todo tipo de investigaciones y comprobaciones antes de que una persona se ponga en manos de un profesional. Se trata de algo muy importante y tu vida está en juego, así que debemos estar seguros de lo que estamos haciendo. El médico debe demostrar su valía, su profesionalidad, su calidad y experiencia para poder trasmitirte la confianza necesaria antes de entrar en quirófano. Solo así podrás confiar en la cirugía y dejar atrás esas experiencias.

La cirugía estética evoluciona día a día y cada vez se encuentran nuevos métodos para ofrecer nuevas soluciones a la población. Escoge solo un cirujano que esté al día en técnicas y que cuente con el personal y los medios suficientes para ofrecerte los mejores resultados. No te conformes con menos, pues solo te mereces lo mejor.

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