Los tatuajes existen desde hace miles de años. Ya se pueden apreciar en algunas momias del antiguo Egipto evidencias de tatuajes. Podríamos definir el proceso de tatuar como la inyección de diversos pigmentos de color en pequeños agujeros que se hacen en nuestra piel. Es por ese motivo que se podría decir que el proceso es permanente.

Con el paso del tiempo, un tatuaje puede desaparecer, pero la pigmentación aún estará presente. Así pues, es normal que mucha gente quiera quitarse el tatuaje pasados unos años.

Existen varios métodos para la eliminación de tatuajes con éxito. Sin embargo, con la gran mayoría de procedimientos, pueden quedar cicatrices o cierta coloración. La visibilidad de este último rastro del tatuaje depende de varios factores, como pueden ser la ubicación del mismo, el método que se utilizó para realizarlo, la fisiología de la persona, el tamaño y la antigüedad.

Por ejemplo, es más fácil eliminar un tatuaje realizado por un profesional. Un profesional de los tatuajes es capaz de inyectar el pigmento necesario de una forma uniforme, colocándolo en una misma profundidad de la piel. En el caso contrario, el proceso de eliminación puede ser más complicado. Un tatuaje de gran tamaño también puede ser más difícil.

¿Cuál es el procedimiento para eliminar tatuajes?

Veamos cuáles son los principales procedimientos para quitar tatuajes:

En primer lugar, tenemos el tratamiento láser. Es la forma más común y popular de eliminar tatuajes. Consiste en el uso de una luz de alta intensidad que borra el tatuaje gracias a la ruptura de la coloración del pigmento. Conforme se realizan más sesiones, más luz láser penetra en la piel para eliminar esa tinta. No obstante, existe un número limitado de tratamientos para considerarlo seguro. Si se realizan demasiados sobre la misma zona, podríamos dañar la piel y dejar cicatrices permanentes.

Existen varios factores que influyen la eficacia de este tratamiento con láser. Entre ellos, encontramos el tipo de láser que utiliza el especialista, el número de sesiones y las posibles reacciones físicas que puede tener el paciente. Podrían ser necesarias entre una y diez sesiones para retirar el tatuaje en cuestión.

En segundo lugar, encontramos el tratamiento de luz intensa pulsada o IPL. El IPL es una técnica que utiliza luz intensa y se enfoca sobre las capas más superficiales de nuestra piel con el objetivo de quemar el tatuaje. Este proceso también estimula el crecimiento de nuevas capas de piel. De ese modo conseguiremos que el tatuaje sea mucho menos visible una vez la piel se haya curado definitivamente. Es un tratamiento menos doloroso que el láser, necesita menos sesiones y pueden ser más eficaces. El punto negativo es que tendremos que esperar hasta 12 meses para ver los resultados finales, pues es el tiempo que necesita nuestra piel para regenerarse completamente.

En tercer lugar, la escisión consiste en eliminar la piel tatuada. Se corta esa zona y se cose con puntos de sutura para poder cerrar las incisiones. Es un procedimiento que se suele utilizar con tatuajes pequeños. Si son más grandes, necesitaremos un injerto de piel de otra zona del cuerpo del paciente.

En cuarto lugar, la dermoabrasión es un procedimiento quirúrgico en el que el médico utiliza un instrumento de lijado para eliminar las capas más superficiales de la piel. Por tanto, saldrán nuevas capas de piel que están debajo del tatuaje. Este proceso requiere anestesia local, pero es capaz de quitar el tatuaje. Puedes necesitar un periodo de recuperación de varias semanas y no está recomendado para aquellas personas que son más propensas a cicatrices, hipopigmentación o hiperpigmentación.

Finalmente, también podemos encontrar otros métodos menos comunes para eliminar los tatuajes o difuminarlos. Entre ellos, están las inyecciones de solución salina o la salabrasión. No obstante, los procedimientos más eficaces y utilizados actualmente son los que hemos recogido anteriormente.

Los riesgos de la eliminación de tatuajes

Una de las principales preocupaciones de cualquier procedimiento quirúrgico es el riesgo de infección. Por tanto, deberemos de tener mucho cuidado con la zona tratada. No debes tocarla a menos que tus manos estén bien limpias y cubrirla siempre con vendas estériles. El especialista encargado del proceso será capaz de informarte sobre lo que necesites saber para el cuidado de esa zona.

También existen ciertos riesgos relacionados con la pigmentación de la piel con estos tratamientos. Se podrían dar casos tanto de hiperpigmentación, oscurecimiento de la piel, como de hipopigmentación, que es el blanqueamiento. Además, se podrían desarrollar pequeños quistes superficiales con un tratamiento de tipo láser. No obstante, este problema no debería preocuparnos mucho, pues se pueden eliminar fácilmente con cirugía.

Resultados y recuperación de la eliminación de tatuajes

Es evidente que tanto los resultados como la recuperación dependerán en gran parte del tipo de tratamiento que recibas. Por eso es importante que pidas toda la información que necesites a tu médico.

Normalmente, la zona que se ha tratado estará enrojecida durante días o semanas. Incluso puede darse el caso en el que aparezcan varios hematomas o sangrado si se eliminan tatuajes más profundos. El médico tratará la zona con cremas antibióticas y lo curará debidamente.

El tiempo total de recuperación dependerá sobre todo de la propia fisiología del paciente y de la extensión del tratamiento. La zona puede llegar a sufrir cierta decoloración o tener una textura diferente al resto de piel. Esto mejorará paulatinamente.

Es muy importante que no expongas la zona a la luz solar directamente, sobre todo los primeros días y semanas. Si lo tuvieras que hacer, utiliza un buen protector solar. Si sospechas de que puede haber infección, comunícaselo inmediatamente a tu médico.

El médico también te dará una guía o una serie de instrucciones para este periodo de recuperación. Intenta seguirlas todas, pues de ellas depende una recuperación total y un resultado positivo.

La mayoría de pacientes quedan muy satisfechos con los resultados que han obtenido a través de este tipo de tratamientos para la eliminación de tatuajes. Eso sí, debes contar siempre con la experiencia y el conocimiento de un especialista cualificado. El especialista sabrá indicarte cuál es el método más indicado para tu caso y te dará unas expectativas realistas de lo que puedes esperar.

Ahora ya no tienes excusa para seguir manteniendo ese tatuaje. Si después de tanto tiempo te lo quieres quitar, contacta ahora mismo con un profesional especializado.

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