Las arrugas son una de las grandes batallas contra el envejecimiento. Encontrar una solución definitiva para eliminar esta plaga es el equivalente al Santo Grial para muchas personas, tanto hombres como mujeres.

Este es uno de los motivos del aumento y evolución de los tratamientos para las arrugas y el envejecimiento facial. En este mismo blog, ya hemos tocado algunos procesos recomendados como el lifting o el uso de Botox. Hoy tenemos que hablaros de una de las últimas técnicas en este sentido: el ácido hialurónico.

El ácido hialurónico es un polisacárido que está presente de manera natural en la piel. Este ácido facilita la retención de humedad y potencia el desarrollo de colágeno. También lo podemos encontrar en concentraciones más altas en tejidos conectivos, como el líquido alrededor de las articulaciones.

Este ácido se produce por la membrana celular mediante la adición de moléculas de azúcar simples o monosacáridos a una cadena más larga. Eventualmente, se creará el polisacárido. Entonces, crecerá fuera de la superficie de la célula y su desarrollo depende de varios factores, como la hormona del crecimiento. Cuando muchas células producen el ácido hialurónico, se crea una matriz celular. Una de las características de esta matriz es su capacidad para unirse a moléculas de agua. Esta propiedad hace que el ácido hialurónico sea importante para el tono de nuestra piel y la hidratación.

Conforme envejecemos, su producción disminuye. Una enzima natural que está presente en la piel hace que las cadenas del ácido se rompan, por lo que empiezan a aparecer arrugas. Otros factores como la radiación del sol y contaminantes ambientales pueden acelerar la pérdida de este ácido.

Gracias al descubrimiento de estas funciones, se pudo empezar a investigar su posible uso en nuestra eterna lucha contra el envejecimiento. Hace ya unos años que los cirujanos plásticos utilizan el ácido hialurónico para eliminar arrugas y mejorar el tono y la apariencia de nuestra piel. En este sentido, tanto la técnica como la tecnología siguen evolucionando y ya podemos ver resultados asombrosos.

¿Quién necesita ácido hialurónico?

Si quieres reducir arrugas faciales y líneas de expresión, el ácido hialurónico puede ser una buena opción como relleno dérmico. Una de sus ventajas clave es su compatibilidad con el cuerpo humano, ya que es una sustancia que la produce naturalmente. En los seres humanos, actúa como una red que transfiere los nutrientes esenciales del torrente sanguíneo a las células de la piel.

Como ya hemos visto, tiene unas fantásticas propiedades que hacen que nuestra piel se mantenga joven y radiante. Sin embargo, con el tiempo, vamos perdiendo gran parte de esta sustancia gradualmente.

La cirugía plástica ha conseguido reformularlo para que pueda ser convertido en un inyectable muy popular hoy en día. En la medicina, ya se estaba utilizando anteriormente a personas con dolor por la artritis.

Cuando se inyecta este gel, actúa como un cojín inflado para apoyar las estructuras faciales y tejidos que pueden haber perdido volumen o elasticidad por el envejecimiento natural. También atrae agua hacia la superficie de la piel para que se vea más fresca y flexible.

En las últimas décadas, diversas formas sintéticas de ácido hialurónico se han desarrollado y utilizado para corregir los trastornos en los campos de reumatología, oftalmología y la reparación de heridas.

Este tipo de tratamiento de relleno te ayudará a mejorar tu apariencia. No obstante, debes tener en cuenta que no es una solución permanente y no va a detener el proceso de envejecimiento. Muchas personas optan por estas inyecciones para evitar el lifting quirúrgico.

Realmente, es una buena manera de ver unos cambios impresionantes y mejoras en tu apariencia. Quizá, más adelante, puedas optar por otro tipo de cirugía más invasiva.

Así pues, es el tratamiento ideal para aquellas personas que no se quieren realizar un lifting, por ejemplo. Si cada vez que te miras al espejo ves a una persona de mayor edad, quizás es un buen momento de plantearte recurrir al ácido hialurónico. Para más información, puedes concertar una cita con tu especialista para ver todas las posibilidades de este proceso de rejuvenecimiento facial.

¿Qué resultados ofrece el ácido hialurónico?

Las inyecciones de ácido hialurónico se suelen utilizar para mejorar el contorno de la piel y reducir defectos como cicatrices, lesiones o arrugas. Normalmente, se ven los mayores efectos en el tratamiento de los siguientes casos:

  • Cicatrices de acné
  • Mejillas hundidas
  • Patas de gallo en las esquinas de los ojos
  • Líneas de expresión profundas que se extienden desde un lado de la nariz a las esquinas de la boca, conocidos como surcos nasolabiales
  • Las líneas del entrecejo
  • Líneas de marioneta en las comisuras de la boca
  • Redefinición de la frontera del labio
  • Cicatrices, incluyendo quemaduras, acné y causadas por heridas
  • Líneas del fumador, líneas verticales en la boca
  • Líneas horizontales en la frente

Si te has sentido identificado con alguno de los casos anteriores, es una buena idea recurrir al ácido hialurónico para deshacerte de estas marcas que estropean tu bello rostro. Es un proceso simple y muy eficaz con efecto inmediato.

¿En qué se diferencia el ácido hialurónico del botox?

Muchas personas acuden a la cirugía estética para mejorar su apariencia. Quieren corregir las líneas que han aparecido en su cara durante los últimos años. Dependiendo del tipo de arugas, se recomienda utilizar rellenos dérmicos u otras soluciones.

Muchos pacientes no tienen clara la diferencia entre el ácido hialurónico y el Botox. Para intentar aclarar este punto, hagamos un repaso sobre sus principales diferencias y en qué caso se recomienda utilizar cada uno.

El Botox es una toxina natural que relaja los músculos. Ya sabemos que las arrugas suelen ser causadas por los movimientos de nuestros músculos faciales. El Botox está destinado a relajar estos músculos y prevenir esas líneas que producen nuestras expresiones. Por tanto, el Botox trata y previene las arrugas causadas por el movimiento de la musculatura.

Por otra parte, el ácido hialurónico es un producto natural que tiene una gran capacidad para retener el agua a su alrededor. Tiene un efecto de esponja que hace que nuestra piel esté tonificada y firme. Nuestras células suelen producirlo de manera natural, pero conforme envejecemos, vamos perdiendo cierta cantidad. Las inyecciones de este ácido sirven para reemplazar lo perdido. Se recomienda sobre todo para rellenar surcos y pliegues, así como para reemplazar tejido perdido, como puede ser en el caso de las cicatrices. De este modo, recuperaremos el esplendor y la firmeza de hace un tiempo.

Si acudes a un especialista con la suficiente experiencia y conocimiento, seguro que te sabrá indicar cuál es el mejor tratamiento para tu caso concreto. Cada persona y cada piel son diferentes, por lo que se tiene que estudiar cuidadosamente cada paciente. Confía en tu cirujano estético y seguro que sabrá darte los resultados que estás esperando.

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