Las tendencias en cirugías estéticas siempre se reinventa a sí misma. En las últimas décadas se han popularizado muchas técnicas y métodos distintos. En esta ocasión hablaremos de la cirugía plástica pero con “efecto gimnasio”.

Antes, las personas solicitaban que querían verse más delgados y por ello acudían al bisturí. Sin embargo, la onda fitness que sacude al planeta ha cambiado un poco la percepción de lo que las personas buscan en una sala de cirugías.

¿En qué consiste la cirugía  con efecto gimnasio?

El “aspecto atlético” es la nueva tendencia en las cirugías plásticas. Ahora los especialistas tienen el reto de esculpir cuerpos que parezcan salidos de un gimnasio. Ya no se trata de adelgazar el abdomen, si no, de dejarlo marcado a través del bisturí.

Estas cirugía de marcación, buscan no solo adelgazar o reafirmar la figura, sino que también tiene el objetivo de realzar la musculatura y una apariencia “fitness”. Entre las más populares cirugías con efecto gimnasio se encuentra sin sorpresa, la abdominal.

La Abdominoplastia, es el procedimiento quirúrgico que tiene como objetivo extirpar piel sobrante y grasa de la zona del abdomen, al mismo tiempo que se realza la firmeza muscular. Esto ayuda a obtener el codiciado efecto “six pack” o “cuadritos” en el abdomen.

Esto es resultado de una ilusión visual que se logra con usando la grasa del paciente para realzar la figura muscular, aunque esto no significa necesariamente que es el músculo el que “se define” más.

El postoperatorio de este procedimiento suele ser prolongado y sumamente dependiente de los hábitos del paciente.

Otro de las variables frecuentes es el lifting de brazos y muslos, procedimiento en el que se mejora la forma y la definición de los músculos ubicados en las extremidades superiores. Este método se basa en la tracción de la piel logrando un resultado estético de firmeza.

Aunque los resultados suelen ser satisfactorios, es indispensable que los paciente sepan manejas unas expectativas realistas y comprendan que tras la cirugía, deberán llevar a cabo un estilo de vida saludable con el fin de mantener el aspecto logrado, de lo contrario, se irá perdiendo con el tiempo.

¿Quiénes son aptos para este tratamiento?

Para poder llevar a cabo alguna de estas intervenciones y lograr un resultado que se acerque a las expectativas hay que cumplir algunos parámetros, empezando por la más obvia: tener una buena salud general para poder someter el organismo al maltrato común de una cirugía.

Adicional a esto, el paciente no puede tener demasiado sobrepeso ya que de lo contrario será muy difícil lograr la marcación mínima de la musculatura.

El paciente deberá pasar exitosamente una serie de exámenes médicos que descarten padecimientos como hipertensión, diabetes, trastornos tiroideos y otros.

Adicionalmente, las personas que se sometan a estos métodos deben comprender que el efecto logrado solo se mantendrá siempre y cuando el paciente mantenga una rutina activa posterior a la operación, de otra manera podrían ocurrir algunas deformaciones indeseadas en las zonas afectadas.

¿Cuáles son los riesgos de estos procedimientos?

Las cirugías de este tipo tienen ciertos riesgos que se deben comprender y manejar. Primero que nada, hay que entender que una cirugía estética NO es una ciencia exacta. Es imposible saber con exactitud cuál era el resultado final de la misma, aun estando bajo condiciones óptimas.

Un riesgo latente es acudir a personal médico no calificado para lo demandado. No confíes en personas que te ofrezcan procedimientos con biopolímeros, sumamente riesgosos para tu salud o tomando otras medidas extremas como retirar costillas.

Por ahorrarte algo de dinero, podrías quedar en manos de una persona sin escrúpulos que ponga tu vida en el hilo del peligro.

Exige en todo momento los debidos permisos y certificados y compruébalos con los gremios de cirujanos y el ministerio de salud de tu país. No pongas tu cuerpo en manos de personas que solo buscan el beneficio económico y dan poca importancia a los parámetros mínimos de salubridad y ética médica.

Para los fumadores, las probabilidades de riesgos aumentan. Es recomendable que estos dejen de fumar con tres semanas de antelación a la intervención quirúrgica. El sobre peso y la edad también pueden aumentar el riesgo de complicaciones, por lo que es muy importante informarse a plenitud con el cirujano encargado.

Infórmale a tu médico sobre los medicamentos que estás tomando ya que estos pueden resultar letales u ocasionar complicaciones severas. Si consumes drogas, también debes informarle, ya que estas pueden intervenir contraproducentemente durante intervención quirúrgica.

Luego de la recuperación, igual deberás visitar el gym para mantener el efecto logrado, de lo contrario es muy probable que debas volver al quirófano para un ajuste o reparación de alguna deformidad debido a la pérdida de lo logrado durante el primer procedimiento.

Fuera de esto, los riesgos pueden variar en relación con la magnitud del procedimiento quirúrgico y las condiciones únicas y personales de cada paciente.

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